Bajo el paraguas de los precios bajos ofrecidos al público se esconde un trasfondo de estrategias perversas que rayan o sobrepasan el ámbito legal laboral y legal comercial, dando como resultado una explotación sistemática de la mano de obra empleada por Wal-Mart y la ruina de empresas proveedoras, grandes, medianas y pequeñas.
Para realizar estas estrategias se oponen férreamente a las organizaciones sindicales dentro de su organización y dado el tamaño de Wal-Mart como canal de venta, genera la incapacidad absoluta de negociación de los proveedores de Wal-Mart.
Dos casos ilustran hasta los extremos que llega Wal-Mart en el tema organizaciones sindicales
Según la revista The Economist [1] cuando Wal-Mart llegó a Canadá adquirió 122 locales de la cadena de supermercado WOOLCO, pero se negó a adquirir 10 locales de WOOLCO pues sus trabajadores se habían sindicalizado.
En este mismo artículo The Economist relata el odio que Wal-Martr tiene a los sindicatos. En el año 2005 dispuso que cerraría cualquier local de Wal-Mart que se sindicalizara. Cerró su local en Jonquière al nor-oeste de Montreal siendo la versión oficial que generaba pérdidas, pero nunca hizo públicas las cifras.
Los canadienses no lo creyeron.
El cierre de JONQUIÈRE :El cierre de Jonquière se produjo una semana después del fracaso de las negociaciones con el sindicato del local, correspondia de acuerdo a la ley laboral un arbitraje el cual era altamente probable que el resultado fuese adverso a Wal-Mart.
MAÑANA:
El Manual confidencial para gerentes fijando normas para evitar la sindicalización de los trabajadores de un local” (52 páginas y un teléfono rojo para denunciar a los trabajadores con intenciones de sindicalizarse) y el test psicológico para detectar y eliminar postulantes a trabajar en Wal-Mart que tengan inclinaciones sindicales.

